Somos infinitos

Entré con miedo, pero con la certeza en el corazón de mi capacidad de  abrirme a recibir las cosas como llegan.

 Organizamos el espacio, lo intencionados y la medicina de la tierra empezó a entrar a mi cuerpo. Mi alma inmediatamente reconoció la puerta abierta para viajar. Fue rápido e intenso. Como si una ola de consciencia llegara a mí y de cierta manera me ahogara.

 

 Y esta vez me permití ahogarme. Vi a mi lado al miedo, no encima.  Me vi como una humana llena de miedo, pero como un espíritu consciente de la sabiduría que habita en el miedo. Vi al miedo como mi acompañante, lo vi, pero esta vez lo sentí diferente. Era mi aliado, y así entré.

 

 Me deje llevar por un remolino de colores, fractales, códigos y geometría. Así empecé a recordar que somos infinitos. Viví con toda mi humanidad y mi espiritualidad la matriz divina. La conexión entre todo, la unidad, la expansión y todo lo puedo resumir, en una palabra: el amor.

 

 Fui mi esencia, energía. Energía que no nace, no muere, solo se transforma. Fui movimiento e infinidad. Así llegó uno de los aprendizajes para mi humano. Los límites me los pongo yo, los límites nacen de mi mente no de mi ser.  La matriz es infinita, la energía es infinita y por lo tanto las posibilidades también lo son. El miedo a dejarse llevar por esta infinidad viene del miedo a romper esos límites y ese ego de la mente. Un mecanismo de defensa que hemos instalado, y que en muchas oportunidades es muy valioso. Nos apegamos a los límites porque nos dan seguridad, ponemos etiquetas para entender nuestro mundo en el 3D, vivimos según nuestras creencias límitadas ya que no hemos recordado nuestra esencia infinita. Perder los límites da miedo, y está bien. Pero, esta vez me entregué al miedo y este se disolvió. Pude recordar, y sentí la magia del ser, del ser infinitos.

 

Luego de este éxtasis quise volver a mi humano y ver cómo podía ser infinita desde la densidad de habitar mi cuerpo humano. Y de nuevo la infinidad se expreso. Pero esta vez desde recordarme mi capacidad de decidir cómo me acerco a nivel emocional a los eventos. Volví al útero de mi madre, un útero en el que no tuve atención. Sentí una compasión infinita y un dolor intensión en mi corazón. Reconocí mi dolor y mi miedo a no ser vista. Pero la matriz me mostros como cada ser humano camina en líneas diferentes con lecciones diferentes. Me invitó a volver a mí, y así el útero de mi madre se volvió mi útero. Yo misma me volví mi lugar seguro, mi ser.  Me permití ser una niña, reír y jugar. Me permití volver a la inocencia, esa sensación de seguridad absoluta y deliciosa.

 

Llegó la gratitud por ese útero de mi madre y por las lecciones que me trajo. Me llevó a verme y sentirme como una guerrera. Pero una guerrera no de lucha externa sino interna. Me vi en mis mil batallas. Sangrando, con dolor y cansada. Pero las puertas del infinito se abrieron antes mis ojos. La selva me abrazó y mis manos me sanaron. De nuevo volví a mí. Adolorida, cansada, pero más sabia y fuerte.  Se volvió muy fácil volver siempre a mí. Esta vez pude viajar, observar y sentir, y luego, siempre volver.

 

Como era afuera, era adentro y ambas realidades eran hermosas y expansivas. Era movimiento constante, una capacidad alucinante de abrazar cada realidad y de aprender. De descargar información para reconocer y ser.  Fue muy refrescante  recordar que mi alma está cómoda en esta vida, recordar que  tengo muchas visiones, que amo mi vida, que amo mi cuerpo, que amo mis creencias y que me amo mucho y que me necesitan en este 3D.

 

Mi corazón y mi alma recordaron una de sus misiones.  Y acá va la mayor lección:

 

Todas las posibilidades existen y yo he decidido, amar.  He decidido cambiar el mundo desde cambiar mi mundo.  Escribir mi vida y reescribirla mil veces. Ser una canal de luz y una fuente para que la divinidad trabaje a través de mí.  La madre me recordó su poder y la honre. Fui humilde ante ella y ella me abrazó.

  Es fácil decidir vivir en el amor, pero al mismo tiempo es el acto que más sangre y lágrimas me ha costado.  Soy infinita, puedo y quiero todo. Creo mi futuro desde mi presencia. Me creo desde un lugar observador,  participe de mi realidad.

 

Suelto los caminos ajenos, suelto los límites que no me permiten seguir expandiéndome, abrazo mi humanidad y honro mi espiritualidad. Mi paz y tranquilidad no son negociables. Voy a abrazar los caminos de los demás, voy a observar cuáles son los aprendizajes que debo hacer, pero no voy a cargar sus caminos. Para vivir en amor, primero debo ser amor.

 

 Es sencillo, soy infinita; todo pasa, nada permanece, de todo aprendo, yo soy la dueña de mi vida, soy humano y soy espíritu, soy amor y soy calma, soy compasión, soy silencio y soy ruido, soy una fuente de luz y abrazo mi sombra…. Soy trascendencia.

 

PAOLA CAMPO NIETO

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscríbete a mi Newsletter

Bienvenidx a un espacio de bienestar e introspección
Suscríbete y recibe de regalo un ebook con herramientas para reducir la ansiedad y volver a ti.

*al suscribirte a la newsletter, también quedarás suscrito a nuestra lista de difusión en WhatsApp. Puedes darte de baja en cualquier momento.